Nuevo estudio Visita de “reyes magos” a Jesús es históricamente verdadera

ISRAEL.- Durante mucho tiempo, eruditos de la Biblia y teólogos
liberales intentaron negar todos los aspectos sobrenaturales de las
Escrituras. Alegando falta de evidencias históricas, desconsideran
relatos como la visita de los reyes magos o sabios venidos de Oriente
que regalaron al recién nacido Jesús en Belén.

Ahora, después de una extensa investigación, el teólogo Dwight
Longenecker busca mostrar cómo esta cuenta es “históricamente cierta”
en su nuevo libro: “Mystery of the Magi: The Quest to Identify the Three
Wise Men” [Misterio de los Reyes Magos: la búsqueda para identificar a
los tres sabios ].

El autor, que también es sacerdote católico, afirma que su estudio es
imparcial y se concentra sólo en cuestiones históricas y arqueológicas.

Su argumento principal es que los estudiosos son escépticos por
naturaleza, pero los que dicen ser expertos en la Biblia acaban cayendo
en contradicción. “El principal problema es que lo escéptico simplemente
deduce que las experiencias sobrenaturales son imposibles. Por lo tanto,
cualquier historia que contenga elementos sobrenaturales debe ser una
invención”, destaca.

“A principios del siglo XX, algunos famosos eruditos de la Biblia
empezaron a describir las historias sobre el nacimiento de Jesús como
fantasías piadosas”, continúa. “Lo hicieron sin considerar que los
relatos podrían tener por lo menos raíces en eventos reales”.

A causa de este prejuicio, la mayoría de los estudiosos nunca hizo una
investigación profunda para “descubrir el elemento histórico enterrado
bajo muchas capas de tradición”, dice Longenecker.

Además, el mundo académico generalmente desprecia a quien aborda lo
sobrenatural con naturalidad. El teólogo insiste: “Cuando la reputación
académica de alguien está en juego, la motivación para desafiar el dogma
académico y considerar la posibilidad de una base histórica para una
historia como la de los magos se vuelve aún más remota”.

Pero Longenecker dice no preocuparse por las críticas y decidió
investigar el texto de Mateo y percibió que dentro del vasto dominio de
la erudición bíblica no existen muchas investigaciones sobre la base
histórica del relato sobre los magos. Percibió también que los
estudiosos simplemente la rechazaron, sin preocuparse de investigar las
conexiones políticas, históricas, geográficas y culturales que plantean
la visita de esos sabios de Oriente en un contexto plausible.

Decidido a llenar esa laguna, el teólogo católico examinando las
posibles identidades de esos hombres, que según él eran tres. Su
conclusión es que se trataba de reyes (o líderes) de tribus de los
nabateos, que “compartían su ascendencia y visión de mundo con los judíos”.

Los nabateos eran un antiguo pueblo semítico, ancestral de los árabes,
que habitaban la región norte de Arabia, al sur de Jordania y Canaán, en
particular los diversos pueblos situados en torno a los oasis en la
región fronteriza entre Siria y Arabia del Éufrates al Mar Rojo.

El rey Herodes el Grande, tenía conexión con ese pueblo, pues su madre
era nabatea, y él poseía una alianza con el reinado nabateado en la
época del nacimiento de Cristo. “Como Herodes era sabidamente viejo y
enfermo, tenía sentido que líderes nabateos viajaran a Jerusalén en
nombre de su gobernante mayor para rendir homenaje al sucesor de
Herodes”, sugiere Longenecker.

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