En homilía de Navidad, Papa compara a José, María y Jesús con musulmanes

VATICANO.- Siguiendo la tradición, el Papa Francisco hizo dos discursos
públicos en celebración de la Navidad. La primera, en la noche del día
24, fue durante la llamada “misa de gallo” .

En ella, llama la atención la comparación de la familia de Jesús con la
situación de los inmigrantes musulmanes que invadieron Europa en los
últimos años. El pontífice recordó la situación de ellos con la
siguiente comparación: “En los pasos de José y María, vemos hoy las
huellas de familias enteras que se ven obligadas a partir, millones de
personas que no eligen partir, pero están obligadas a separarse de sus
entes queridos, son expulsados ​​de su tierra”.

Dijo también, recordando el anuncio de los ángeles a los pastores sobre
la llegada del Mesías: “He aquí la alegría que estamos invitados a
compartir, celebrar y anunciar esta noche. La alegría con que Dios, en
su infinita misericordia, nos abrazó a nosotros, paganos, pecadores y
extranjeros, y nos impulsa a hacer lo mismo”.

Más temprano el lunes (25), Francisco hizo desde el balcón central de
San Pedro la homilía “Urbi et Orbi” [Ciudad y Mundo], donde dejó sus
votos natalícios la ciudad de Roma y del mundo.

Una vez más, colocó la cuestión de los migrantes en el centro, colocando
a Jesús en lugar de todos los niños que sufren en los conflictos de
Oriente Medio. Él también defendió la división de Israel con la
Autoridad Palestina, en la “solución de los dos Estados”, lo que
sabiamente significa entregar la porción oriental de Jerusalén – y el
monte del Templo – al control de los líderes islámicos.

“Vemos a Jesús en los niños de Oriente Medio, que siguen sufriendo por
el agravamiento de las tensiones entre israelíes y palestinos. En este
día de fiesta, imploramos al Señor la paz para Jerusalén y para toda la
Tierra Santa; rezamos para que prevalezca entre las Partes la voluntad
de retomar el diálogo y se pueda finalmente llegar a una solución
negociada que permita la coexistencia pacífica de dos Estados dentro de
fronteras mutuamente acordadas e internacionalmente reconocidas”, recordó.

En seguida dijo: “Vemos a Jesús en el rostro de los niños sirios,
todavía heridos por la guerra que han ensangrentado al país en estos
años. Puede que Siria amada encuentre finalmente el respeto por la
dignidad de todos, a través de un esfuerzo convencido de reconstruir el
tejido social, independientemente de la pertenencia étnica y religiosa.
Vemos a Jesús en los niños de Irak, todavía contuso y dividido por las
hostilidades que lo afectaron en los últimos quince años, y en los niños
de Yemen, donde perdura un conflicto en gran parte olvidado, pero con
profundas implicaciones humanitarias sobre la población que padece el
hambre y la propagación de enfermedades. Vemos a Jesús en los niños de
África, sobre todo los que sufren en Sudán del Sur, Somalia, Burundi, la
República Democrática del Congo”.

Aunque las palabras se remiten a una situación lamentable y el Papa ha
defendido los valores bíblicos como la misericordia y el amor al prójimo
(independientemente de su religión), la comparación de la familia de
Jesús con los inmigrantes islámicos parece fuera de lugar por varios
motivos. Lo principal es que el motivador de la crisis de refugiado en
la mayoría de los casos citados por él son los extremistas islámicos.
Sin embargo, él evitó mirar la raíz del problema”.

En la mayoría de los países citados por él, las guerras y crisis
humanitarias tienen motivación religiosa. Sin embargo, él no habló sobre
la persecución de los cristianos, perseguidos y diezmados en cifras
récord en los últimos años, sobre todo en Oriente Medio. Bergoglio jamás
se posicionó con vehemencia contra el genocidio de cristianos en aquella
región, ni apuntó a cientos de ataques a iglesias y símbolos cristianos
en los diferentes focos y lucha por la jihad islámica.

Aunque se podría esperar que él fuera a defender la tradición
judeocristiana, que es constantemente atacada en el mundo en nombre de
lo políticamente correcto, el pontífice hace lo contrario y acerca a
José, María y Jesús de la cultura islámica, ignorando que hoy en día
serían perseguidos y muertos por ser judíos.

El año pasado, en una entrevista con La Croix hizo otra de su
declaración: “Es cierto que la idea de la conquista es inherente en el
alma del Islam, sin embargo, también es posible interpretar el propósito
del Evangelio de Mateo, donde Jesús envía a su discípulos a todas las
naciones, en términos de la misma idea de conquista”.

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